jueves, 30 de abril de 2015

“Las 4 leyes de la Vida:
Primera ley:  “La persona que llega es la persona correcta”, es decir
que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas
las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros,
están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada
situación.
Segunda ley : “Lo que sucede es la única cosa que podía haber
sucedido”.Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que
nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera.
Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si
hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra…”. No.
Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que
haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos
adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden
en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro
ego se resistan y no quieran aceptarlo.
Tercera ley: “Cualquier momento que comience es el momento
correcto”. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después.
Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en }
nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
Cuarta ley: “Cuando algo termina, termina”. Simplemente así.
Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por
lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos
con esa experiencia.   @__vannesacorrea

martes, 28 de abril de 2015

Mis días después de ti.



Un día después de ti.



Ya un día de que te perdí.
Ya un día que deje atrás mi felicidad.
Ya un día de que me levante pensando que sería el día perfecto junto a ti.
Ya un día que por fin puse los pies sobre la tierra y deje de volar.
Ya un día sin la persona que amo.
Ya un día que estoy llena de dolor.
Ya un día de pensamientos absurdos.
Ya un día sin estupideces.
Ya un día...

Ya un día sin ti.


Fue ayer cuando creía que todo sería perfecto, que no sería un día normal, sería uno lleno de mucha felicidad porque la pasaría contigo. No tenía del todo razón, sería un día normal pero triste, me daría cuenta de todo y ya no te tendría una vez dentro de mis brazos.